Uno de los sectores que aporta a la economía en cuanto a generación de empleo (con una incidencia del 8.5%) y en el crecimiento de la actividad económica (con un avance en los últimos años por encima de 8%) es el de la construcción, por ello el Gobierno Nacional asumió medidas que permitieron el equilibrio en la oferta e impidieron la paralización del rubro.

El cemento es un insumo básico en la construcción y al medir su demanda, se calcula el crecimiento del sector que influye en la evolución de la economía, por esta razón su desabastecimiento afecta directamente al desarrollo del país.

El desequilibriode 2010 se inició en el eje central donde se registró el mayor déficit y se extendió rápidamente al resto del país. Esto, sumado a la estacionalidad de la demanda, más dinámica entre abril y diciembre, llegó a una fase crítica en agosto de esa gestión, con un monopolio cuya capacidad de producción no abastecía a la demanda.

Precisamente, esa fisura entre el incremento de la demanda (motivada principalmente por el incremento de la inversión pública que supera en un 10% al PIB) y la escasa oferta de la industria cementera del país (debido a la falta de inversión en el sector), terminó en un proceso de especulación: grandes filas acompañaban los precios elevados de un mercado negro que nació casi de inmediato.

Este periodo de escasez amenazaba con paralizar al sector de la construcción, lo que implicaría un golpe para el crecimiento del país y el sostenimiento de miles de empleos.

Según el numeral IV del artículo 311 de la Nueva Constitución Política del Estado, el Estado tiene la capacidad de “intervenir en toda la cadena productiva de los sectores estratégicos, buscando garantizar su abastecimiento para preservar la calidad de vida de todas las bolivianas y todos los bolivianos”. Bajo este marco legal, el Gobierno Nacional destinó recursos para la importación de cemento a través de la constitución de un Fideicomiso.

Esta tarea fue encargada al Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, que utilizó como brazo operativo a Insumos Bolivia, cuyas capacidades para la importación de insumos estratégicos fue desarrollada desde su creación en octubre de 2008.

Una vez que se determinó en qué porcentaje de la brecha entre la oferta y demanda, se identificaron posibles proveedores en los países vecinos, el precio, los costos de transporte y otros. La suma positiva de todas las variables, derivó en la elección de una de las empresas más importantes en la producción de este insumo, ubicada en Arequipa. La cercanía de la planta, que podría enviar producto en 24 horas hasta La Paz, y el precio (el más bajo en la región) fueron determinantes para cerrar el trato.

Casi paralelamente, en Insumos Boliviase diseñó una estrategia de comercialización que permitiósatisfacer la demanda en poco tiempo, acabar con la especulación y el agio, y continuar así con el crecimiento en el sector de la construcción que en los últimos años alcanza incluso el 10%.

La venta comenzó en La Paz, en dos puntos habilitados: uno ubicado en El Alto y otro en la Estación Central. Para evitar que el producto sea revendido en el mercado negro, los beneficiarios debían firmar un documento por el cual autorizaban a Insumos Bolivia el inicio de procesos legales en caso de que el cemento sea desviado.

Asimismo, se abrieron canales de comercialización en Santa Cruz, Cochabamba y Trinidad (Beni), y paralelamente camiones con el producto se apostaron en las zonas donde se detectaron las colas.

Para contrarrestar las dudas de los usuarios, garantizar la calidad del producto y su correcta utilización, se facilitó la llegada de un experto desde Perú, quien brindó talleres a los constructores, lo que contribuyó al éxito en la aplicación del cemento.

En pocas semanas, se estabilizó el mercado y las filas desaparecieron y con ellas la especulación y el agio, con lo se cumplió el objetivo de mantener el equilibrio con el sostenimiento de la provisión y mantenimiento del precio.

Entonces, se comenzó a trabajar en una segunda fase, frente a la posibilidad de que la escasez retornara: se realizaron negociaciones directas con empresas constructoras que tenían adjudicadas o ejecutaban grandes obras, con la entrega del insumo en obra cuando las empresas cementeras nacionales no cumplían con los compromisos asumidos.

En 2014, cuando se iniciaron las obras para la realización de la cumbre del G77, las constructoras participantes en las licitaciones pidieron que el Gobierno Nacional garantice la provisión del cemento.

Es así que el MDPyEP, a través de Insumos Bolivia, comprometió la importación de cerca a 200.000 bolsas de cemento IP30 y además del tipo IP40 para carreteras.

En este marco, se firmó un acuerdo con la empresa constructora Volco, que se adjudicó el primer tramo de la carretera G77 que une Santa Cruz con el aeropuerto de ViruViru, para la provisión de cemento IP40.

Ventajas como puntualidad en la entrega, calidad del producto, atención oportuna a pedidos, permitieron que en el tiempo grandes empresas confiaran en Insumos Bolivia. Así,la empresa Puentes y Calzadas Infraestructuras, S.L.U. inició la compra de cemento IP 40 para la construcción de los tres puentes de la vía férrea que unirá Montero con Bulo Bulo: el primero sobre el río Piraí de 331 m de longitud, el segundo sobre el río Yapacaní de 799 m y el tercero sobre el río Ichilo de 331 m.

Se continuó con la provisión de cemento IP30 a las empresas CCD S.R.L., para obras para el programa Barrios de Verdad en la ciudad de La Paz, la constructora ARMEN S.R.L., que desarrolló la avenida Paraíso, en Senkata-El Alto; AMECO LTDA., que construyó la avenida Cívica en Ciudad Satélite, empresa que también se adjudicó la ejecución de la avenida Periférica, de la extranca de la zona de Río Seco.

Apoyo a la industria nacional

Con un mercado estabilizado en cuanto a provisión y precio, las cementeras comenzaron a realizar inversiones para incrementar su oferta. Bajo este nuevo escenario, Insumos Bolivia inició un nuevo proceso en marzo de esta gestión y tomó contacto con los ejecutivos de las mismas para que se beneficien de la experiencia acumulada y principalmente de los recursos del Fideicomiso.

De esta forma, se sostuvo reuniones con Fancesa, Coboce e Itacamba, junto a cuyos ejecutivos se analizó el apoyo de Insumos Bolivia hacia el sector bajo la nueva coyuntura, para estructurar una forma de trabajo que beneficie a las empresas nacionales, poniendo a su disposición los recursos del fideicomiso para movilizar la economía del sector, y al mismo tiempo se garantice la continuidad de las obras en actual ejecución en el país.

Para este segundo aspecto, se reforzaron los contactos con las empresas constructoras que se adjudicaron obras de magnitud, para generar canales de venta sólidos, promocionando las ventajas que tienen al trabajar con Insumos Bolivia, tales son:

Confianza: Garantía en la entrega en los plazos determinados en el contrato.

Seguridad en el precio: nuestros precios no fluctúan debido a condiciones climáticas u otros factores.

Solidez: experiencia en la distribución de cemento con personal capacitado para responder demandas de manera inmediata, con soluciones concretas.

Experiencia: diseño de una red de distribución que responde a los requerimientos de los clientes.

La nueva estrategia, pensada en beneficiar tanto a las cementeras nacionales como a las constructoras, está diseñada para provisionar de cemento de manera oportuna a un precio óptimo y con la ventaja de una amplia experiencia en la movilización de cemento a las primeras, y a las segundas favorecerlas entregas oportunas en el lugar donde requieran el producto, lo que beneficia al sector.

Lo importante es que el sector de la construcción no se paralice y se continúe con la dinámica de crecimiento, en beneficio del país.

 

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